Emprendedores y “Wired”

Con el deceso de las carreras, dos formas de vida laboral significativamente diferentes están surgiendo en las sociedades occidentales. Por un lado, está lo que
llamaremos una forma wired de productividad (rápida, con redes globales, centrada
alrededor de proyectos) que está surgiendo en Silicon Valley, pero que no se limita a
éste y otros polos de tecnología de punta y medios de comunicación. Esta forma de
productividad crea nuevos bienes sociales y valores éticos que reemplazan y
disminuyen nuestra estima por los valores tradicionales comprendidos en una
carrera. Por otro lado, está surgiendo otra forma de vida laboral que acentúa otros
nuevos valores, pero que también está equipada para dar sustento en formas
novedosas a los bienes sociales tradicionales de la carrera. Llamaremos espíritu
emprendedor a este nuevo modo de productividad, teniendo en mente sus formas
sociales, políticas y económicas. Aunque, en la práctica, muchas vidas laborales son
tanto wired como emprendedoras, entender estos dos incipientes ideales de vida
laboral nos permitirá formular políticas sociales sensatas que respondan exitosamente al deceso de la carrera.
La forma de productividad wired rehuye a la noción de un compromiso vitalicio. Este
tipo de compromiso es considerado una forma de estar varado en la vida, un
impedimento para el crecimiento personal, la emoción y la creatividad. En lugar de comprometerse de por vida con una profesión, vocación o forma de trabajo, la gente
wired simplemente se deja llevar por cualquiera de sus varios talentos o
inspiraciones. Pueden hacerlo uno tras otro o todos simultáneamente como
trabajadores de portafolio. En el caso ideal, puede pasar siete años de su vida adulta
como ingeniero, después estudiar administración de empresas y convertirse en
consultor durante otros siete años, más tarde comprar una vendimia y dedicar de
lleno su atención a ésta, y así sucesivamente.

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